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Yo tenía lista otra reflexión para compartir con ustedes
en este mes. Sin embargo, ante la situación de crisis
que ha emergido en nuestro país y en el mundo a raíz del
coronavirus, preferí plasmar algunas ideas que podrían
ser más oportunas para apoyar a los gerentes a
aprovechar este tiempo para dar un paso adelante y
mostrar su carácter de líderes. Aprovechar la
oportunidad para afinar las destrezas de liderazgo en
estos tiempos puede marcar una diferencia importante en
su desarrollo personal, en sus equipos y en su
organización. Esta crisis podría ser una excelente
oportunidad para crecer, aprender y avanzar. Esta crisis
podría ayudarlo a usted a ser una mejor persona y un
mejor líder. Pero para lograrlo, habrá que estar
dispuestos, con la mente, el alma y el corazón abiertos,
para detectar y utilizar todas las ocasiones que se
presenten para servir a otros con el liderazgo que se
requiere en tiempos de cambio.
Los tiempos de crisis están marcados por una fuerte
carga emocional para la gente, tanto a nivel individual
como colectivo. Son tiempos de incertidumbre, donde
perdemos el control de las variables usuales que nos
permiten operar con éxito. La zona de confort cambia sus
límites, y de repente, nos damos cuenta que estamos
enfrentando situaciones nuevas para las que no tenemos
rutinas o algoritmos preparados. Nos damos cuenta que no
hay una clara ruta en nuestro mapa mental para llegar a
un lugar seguro; de hecho, con frecuencia no hay
claridad sobre dónde es que hay que llegar. Lo más
normal es que yo sienta temor en diferentes formas, que
quiera sentir seguridad, y en medio de esto, mi
productividad para las responsabilidades cotidianas
tenderá a disminuir.
Al mismo tiempo, los tiempos de crisis pueden ser
excelentes oportunidades para la creatividad y la
evolución hacia una situación mejor. Son un espacio para
cuestionar los paradigmas en uso y darnos cuenta de que
lo que funcionó en el pasado puede ser revisado y
cambiado por un enfoque mejor. Son un tiempo para
revisitar los valores, re-comprometerse con los
principios innegociables, y emprender acciones en nuevas
direcciones.
Son laboratorios para probar cosas diferentes y darnos
cuenta de que hay otras opciones para ser eficaces. Son
coyunturas que ofrece la vida para enfocarnos más en el
ser que en el hacer o en el tener, y desde ahí, poder
ofrecer una perspectiva más eficaz y amorosa a quienes
nos rodean. En estos tiempos de crisis, podemos darnos
cuenta de que tal vez las cosas no vuelvan a ser como
antes, que habrá una nueva “normalidad”, y que es
necesario ajustarse con rapidez para dar pasos hacia la
eficacia personal y grupal.
Y sobre todo, en estos períodos podemos reencontrar a la
gente que tenemos cerca, apreciarla de una forma nueva,
y reconectar con ella, para emprender la tarea de
reinventarnos, si fuera necesario, como una aventura
comunitaria y de apoyo mutuo.
Estos
tiempos también separan a los líderes de los
gerentes. Estos últimos, especialistas en asegurar que
todo operen bien dentro del status
quo,
podrían disminuir su eficacia y la de sus equipos, y
necesitarán dirección y guía. Los líderes, en cambio,
mostrarán su carisma y su capacidad para avanzar en
terreno menos conocido, replanteando el trabajo por
hacer y estimulando a su grupo para emprender juntos
formas nuevas de enfrentar un territorio no
conocido. De hecho, los tiempos de crisis son la prueba
de fuego para el liderazgo.
Estas son algunas recomendaciones para levantarse como
líderes cuando las condiciones son difíciles:
1. Reconozca
y abrace su vulnerabilidad. En tiempos de crisis,
usted no lo sabe todo, no conoce la ruta, y tiene
temores. Su gente conectará con mayor facilidad con su
influencia cuando usted, en lugar de lucir como un súper
héroe, aparece como una persona de carne y hueso como
todos los demás. Esto dará espacio a que todos puedan
compartir y aportar desde la fortaleza de sus propias
vulnerabilidades, y entre todos lograr un esfuerzo
concertado de personas completas.
2. Conéctese
con su voz interior. Identifique sus valores y sus
principios innegociables, reconéctese con su dimensión
espiritual. Escuche la voz de su intuición. Se dará
cuenta que con frecuencia las soluciones y las grandes
ideas que necesita las encontrará en el silencio. Cuando
las aguas son turbulentas, hay sabiduría que necesitará
para ser líder que se revelará al escuchar la
inteligencia del corazón.
3. Abra
espacio a la comunicación. Comuníquese, comprenda lo
que está moviendo o paralizando a su gente. Permita que
se expresen y se aprecien los temores y las dudas con
apertura. Actúe con compasión y estimule a otros a que
lo hagan. Comprenda que no todos pueden ir a la misma
velocidad y ayude a otros a entenderlo también. Cuando
las cosas son difíciles, la gente necesita hablar y
comunicar sus temores y sus esperanzas, necesita
percibir la empatía de otros, y crea vínculos fuertes
con su grupo por la vía del diálogo y la escucha mutua.
4. Póngase
en marcha. Cuando hay tiempos duros, con falta de
claridad, es común la tendencia a paralizarse y a
quedarse sin rumbo, lo que reduce la eficacia de los
equipos. En estos momentos, sea usted el primero en
ponerse en marcha, en ponerse a “hacer”. A veces la
dirección inicial no es la más apropiada, pero podrá
ajustar el rumbo una vez que haya emprendido el
camino. Tal vez ponerse en marcha sea reunir a su equipo
para planificar. Quizás sea diseñar una forma nueva de
enfrentar el trabajo. También podría ser asumir un
riesgo. Lo importante es iniciar, ponerse en modo de
avance, y estimular a otros para que también se pongan
en movimiento.
5. Proponga
una visión. Cuando su grupo esté en medio de un
tiempo oscuro, cuénteles cómo se verá la luz al final
del túnel, hábleles de lo qué construirán con el
esfuerzo de todos. Permita que otros participen en la
construcción de esa visión. En ocasiones, esa visión
podría ser una visión “intermedia”, mientras se aclara
el futuro. Sea elocuente con sus palabras, que toquen la
emocionalidad de los otros. En tiempos de dificultad, es
necesario para el grupo encontrar un asidero emocional
que estimule sus esfuerzos. Esfuércese porque la visión
que les plantea se convierta en una visión compartida,
con la que todos puedan vibrar.
6. Utilice
la inteligencia colectiva. Busque que el camino por
emprender sea un esfuerzo de todos. Incluya, pida
aportes, estimule la construcción por parte de todos.
Asigne responsabilidad y autoridad a otros. La
participación no solo mejorará los niveles de
compromiso, sino que desencadenará ideas y perspectivas
que probablemente a usted no se le ocurrirían. Busque
que la calidad del trabajo por hacer se mejore
utilizando los diferentes dones que los otros pueden
aportar.
7. Sea
generoso en el reconocimiento. En estas épocas, toda
su gente estará haciendo un esfuerzo fuera de lo
ordinario. Todos estarán en territorio poco
conocido. Cuando alguno tenga alguna iniciativa, tome un
riesgo, o cuestione los paradigmas existentes,
estimúlelo a continuar haciendo aportes que ayuden
a todos a clarificar el nuevo rumbo, a ponerse en
marcha, y a edificar la nueva normalidad.
8. Emprenda
la solidaridad, el bien común. Los tiempos difíciles
suelen serlo para mucha gente, no solo para su equipo o
para su empresa. Es tiempo de ver más allá de los
límites dentro de los que usualmente trabaja, y trate de
encontrar formas de agregar luz y valor a las
necesidades y a los esfuerzos de otros que estarán
necesitando de su apoyo. En las crisis hay que abrir
espacio para que muchos avancen, para que otros también
aprendan, para que lo bueno llegue más allá de lo
usual. Es tiempo de plantar amor en terrenos cercanos, y
de hacerlo al lado de su gente. Al final, todos podrán
crecer y los resultados se multiplicarán.
La crisis actual de alguna forma pasará. Probablemente
la realidad en que vivamos después de ella sea diferente
a la que estamos dejando. Tendremos una nueva
normalidad. Lo más importante en todo esto es que usted
y su gente no dejen pasar esta oportunidad para que el
coronavirus los haya marcado como mejores personas. Por
mi parte, le deseo un corazón abierto a la bondad, a la
generosidad, a la conexión con su ser, a una nueva
dimensión del liderazgo, y a la búsqueda de su voz
interior. De esta forma, estoy seguro de que podrá
operar desde una mejor versión de sí mismo, y de que la
pandemia habrá cumplido el propósito que debería cumplir
en usted. |